lunes, 14 de mayo de 2018

Cañón Del Sil, Os Chancís, Cascada Y Molinos Del Río Xábrega

El Cañón del Sil es uno de los objetivos a alcanzar en esta caminata de los senderistas del Blog Grupo de Andainas Rías Baixas.
Para ello comenzamos muy de mañana en las inmediaciones de La Iglesia de San Esteban de Anllo, concello de Sober, Lugo.
Hay veces que los senderos nos llevan entre los viñedos típicos de La Ribeira Sacra.
Otras nos conducen al encuentro de manifestaciones artísticas del pasado como Los Petroglifos de Nogueira.
Veces habrá que caminemos a través de pistas anchas en donde el límite es el azul del cielo en la lejanía.
Todo ello para llegar al encuentro con El Río Sil. Y lo hacemos primeramente en El Mirador del Xábrega con las dulces aguas formando El Encoro de Santo Estevo
El mirador está en una pequeña elevación del terreno y rodeado de viñedos, ofreciendo una amplia panorámica a todo el que por allí se acerca.
Pero lo curioso es que también se encuentra al lado de un poblado castrexo, El Castro de Xábrega, del cual se pueden apreciar varios fosos, viviendas, murallas…
Emociona ir ascendiendo por las escaleras del castro, sabiendo que siglos antes las recorrieron nuestros ancestros, y llegar a este emplazamiento.
Otro momento fantástico de la ruta ya que nos encontramos en lo más alto del montículo. Desde él El Sil se ve deslizar allá abajo, dominante en su cañón, sin ningún impedimento que estorbe la visión. 
A partir de aquí tenemos que ir descendiendo y lo hacemos por una senda estrecha y retorcida desde la que El Sil continúa mostrándose en todo su esplendor.
Así mismo desde diversos puntos, como en El Mirador de Os Chancís, veremos los característicos socalcos de la llamada viticultura heroica de La Ribeira Sacra.
No podéis dejar de acercaros hasta donde El Río Xábrega cae en cascada para darle sus aguas al Sil.
Es en Os Chancís, en donde por cierto, existe un embarcadero para el catamarán que pasea a los visitantes por la belleza de la Madre Tierra en este lugar. 
Las emociones continúan al poder deslizar nuestros pasos a través de esta frondosa senda.
Acompañamos ahora el curso del Río de Camilo, como también se conoce al Xábrega, que baja serpeando para unirse al Sil. 
Numerosas son las ocasiones en que tenemos que cruzarlo de diversas maneras. 
A lo largo de su recorrido podemos ver una amplia muestra de molinos, Los Molinos del Xábrega.
Que van surgiendo aquí y allá con múltiples y variadas formas. 
Testigos mudos de un pasado reciente y a los que nos acercamos por simples veredas o por pasarelas y puentes colocados al efecto. 
No faltan los muros empedrados y cubiertos de la musgosa pátina del tiempo. 
En una jornada en que los caminantes, una vez más, acompañados del buen tiempo, disfrutamos de nuestra tierra a más no poder.
¿Para qué pedir más? 

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sábado, 12 de mayo de 2018

Sobrepasadas Las 280.000 Visitas, 280.000 Gracias!

Desde El Blog Grupo de Andainas Rías Baixas una vez más os damos las gracias a todos los que nos visitáis, seguís y leéis. Vosotros, con vuestra presencia, nos animáis a seguir compartiendo nuestras caminatas. Es así cómo hemos llegado a sobrepasar las 280.000 visitas.
Y como la gratitud es una flor que brota del alma: ¡Muchas gracias por estar ahí!
“¡Cuántas veces tengo ganas de encontrar
no sé qué... no sé dónde...
para rescatar alguna cosa
que ni sé lo que es ni dónde la perdí...!” Clarice Lispector
“Quantas vezes tenho vontade de encontrar não sei o que...não sei onde...
para resgatar alguma coisa
que nem sei o que é e nem onde perdi...!” Clarice Lispector

lunes, 7 de mayo de 2018

Lagunas Y Playas De Xuño En Porto Do Son

Aprovechando el buen tiempo nos hemos decidido a caminar cerca del mar.
Y lo hacemos desplazándonos hasta la localidad de Xuño, en Porto do Son, para disfrutar también de las lagunas por allí existentes.
Para llegar hasta ellas inicialmente recorremos una masa boscosa y una senda en la que la primavera ha tapizado de flores el camino.
Y muy pronto se nos ofrece una primera visión de los humedales y el mar.
Que no tardamos en admirar más de cerca. Comenzando por La Laguna de Xuño.
En varios momentos del recorrido se puede caminar sobre pasarelas de madera que dan dinamismo y agilidad al paso del caminante.
Aunque también nos deslizamos por senderos llenos de encanto.
Que parecen conducirnos directamente al séptimo cielo.
Y, cómo no, también nos llevan a la verita, ver, de las lagunas que se convierten en protagonistas destacadas del paseo.
Pisa ahora el caminante fina y blanca arena siguiendo el rastro de las huellas marcadas sobre ella. 
Y le toca el turno ahora a La laguna de San Pedro de Muro vestida con una variada paleta de verdes, azules, ocres… 
Con formas sinuosas y curvilíneas y conjugando agua dulce y agua salada.
Por cierto, si os gustan las aves, no dudéis en dar uso a los observatorios disponibles para su observación.
Abandonamos la orilla marítima para adentrarnos en otros territorios, pero siempre acompañados de belleza.
En este tramo no faltan las fuentes, las casas de piedra, los hórreos y cruceiros…
Pero en seguida tiramos de nuevo hacia el rumor de las olas. En este caso las que vienen a besar la arena de La Playa de Espiñeirido.
En donde se nos ofreció un espectáculo añadido por la presencia de varios caballos y sus respectivos jinetes galopando sobre el arenal. 
Continúa el viajero su periplo y lo hace por veredas adornadas con coloridas flores propias del litoral.
No dudéis en bajar de nuevo a la arena haciendo buenos los versos del poeta: “caminante no hay camino, se hace camino al andar…”
Y siempre teniendo como compañero el vaivén de las olas en su incesante movimiento.
Las arenas forman ahora La Playa da Lagoa preciosa en su solitaria inmensidad.
Retornamos a las pasarelas que, serpeando, nos llevan raudos sobre el paisaje dunar.
Los surfistas se divierten navegando con sus tablas, en La Playa das Furnas, Ramón Sampedro dirige su mirada al infinito, en dirección contraria al acantilado.
El senderista encamina sus pasos hasta El Puente Medieval sobre El Río Siera
De estructura muy simple, presenta un arco ligeramente apuntado. Es una maravilla verlo cómo desafía la gravedad y se sostiene por la presión que ejercen sus desgastadas piedras entre sí.
Nada como dejarse llevar por esta nuestra Galicia, ¡un auténtico paraíso!