lunes, 2 de febrero de 2015

Rúa De Francos, Castro Lupario, Faramello Y Río Tinto

Esta semana, desafiando los augurios de mal tiempo, los senderistas del Blog Grupo de Andainas Rías Baixas,  fieles a nuestro lema, cambiando paraguas por bastón, también salimos de caminata.
Nuestro paseo, corto, eso sí, comienza muy cerquita de Santiago de Compostela, en la carballeira de Rúa de Francos, justo al pie del famoso cruceiro que allí se erige. Data del S. XIV y se cree que es uno de  los más antiguos de Galicia. Su cruz gótica muestra el relieve de un Cristo crucificado apoyado sobre una piedra. En cada lateral hay una imagen de un peregrino aunque actualmente difíciles de apreciar a simple vista.
Dicen que el cruceiro señalaba la antigua vía de Peregrinación desde Portugal, y, de hecho, todavía actualmente son millares y millares de personas las que pasan delante de él a través del llamado Camino Portugués con el cual coincide algún tramo de nuestro paseo.
En esta ruta es muy importante la presencia del río Tinto, uno de los afluentes del Sar. Inicialmente lo encontramos formando unas cascadas y rápidos muy vistosos por el agua abundante de su caudal después de las lluvias.
Y en una y otra orilla figuras fantásticas de molinos van surgiendo delante del viajero.
Continuamos caminando acompañando al río Tinto por una estrecha senda de pescadores muy bonita y relajante que permitía el paso fácil del senderista.
En este recorrido también abundan los elementos plumíferos, que se hacen notar tanto por la compañía de sus trinos, como haciendo rápidas apariciones delante de los caminantes. Si tenéis suerte, como nosotros ayer, avistaréis incluso una familia de codornices posada en el camino, pero que levantarán raudas el vuelo sin permitiros fotografiarlas.
Otro punto realmente fantástico de nuestra caminata es el encuentro con el Puente de Francos o de Paradela como también se le llama. Es de una belleza impresionante por su sencillez. Fue construído a la usanza romana pero data del Medievo. Posee un solo ojo y se alza sobre las aguas del río Tinto en un fantástico lugar para disfrutar de la naturaleza y alegrar la vista y el espíritu.
Subiremos hasta el enclave en donde se encuentra El Castro Lupario, declarado Bien de Interés Cultural en 2009. Según cuenta la leyenda, aquí era donde tenía sus dominios La Reina Lupa, cuando los discípulos del Apóstol Santiago andaban buscando un lugar en donde enterrarlo, cosa que ella trató de impedir a toda costa. Actualmente se pueden ver parte de los muros de lo que podría haber sido una fortaleza medieval. Un lugar lleno de encanto y que hace volar la imaginación del viajero que hasta allí se acerca.
Continuamos nuestra ruta a través de bosques formados por variadas especies arbóreas destacando robles, pinos y castaños que todavía mantienen alfombrada la senda para descanso de los pies del senderista.
También observaremos la rica arquitectura de estos lugares con pontones, fuentes, hórreos y casas de piedra como sucede al pasar por Angueira de Castro, en donde también apreciamos emparrados comunitarios.
Y ya vamos cerrando el círculo hacia nuestro punto de partida y nos volvemos a encontrar con las, ayer turbulentas, aguas del río Tinto, que acompañamos literalmente tocando su líquido elemento, por un caminito que hace las delicias del caminante y que ayer disfrutamos plenamente pues tuvimos la suerte de que la lluvia no quisiese sumarse a nosotros. En días lluviosos, aconsejo seguir la senda paralela, para evitar indeseados resbalones o incómodas mojaduras.
Es mudo testigo de todas estas andanzas el espléndido y majestuoso Pazo de Faramello de principios del S. XVIII y cuyo origen reside en la primera fábrica de papel de Galicia, creada en 1710.
Y ya los senderistas llegan a la meta observados por las siluetas de La Capilla de San Martiño y el segundo cruceiro que allí se encuentra.
En resumen, una caminata cortita, muy fácil de andar y muy atractiva desde el punto de vista paisajístico y cultural. Aunque los diferentes concellos por los que atraviesa, tienen publicitadas varias rutas, nosotros no encontramos ningún tipo de señalización para poder seguirlas. Por lo que si queréis conocer todo lo que aquí os contamos, necesitaréis la valiosa ayuda del GPS.

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