lunes, 16 de octubre de 2017

Tristeza, Impotencia, Incomprensión Y Palabras De Aliento Y Ánimo

Tristeza, impotencia, rabia, dolor, incomprensión… Todas ellas son palabras que muestran claramente el estado de ánimo de muchos de nosotros.
A medida que va pasando el tiempo y vemos lo que se vivió y todavía se está viviendo en algunos lugares y ante la imagen desoladora que se nos ofrece, podríamos añadir: catástrofe, calamidad, desesperación…
También solidaridad, no cabe duda, con el ejemplo de miles de personas que dejan la seguridad de sus casas para ir a socorrer a quienes están en peligro… Y todo por culpa de unos desalmados…
Desde El Blog Grupo de Andainas Rías Baixas queremos dejar una palabra de aliento a todas las personas que lo están pasando mal por toda esta caótica y dantesca situación. Nos ponemos en su piel y sabemos que tiene que ser muy duro perder en unos minutos lo que ha costado toda una vida sacar adelante. Y no hablamos sólo de los bienes materiales, que son muy importantes, sino también de las vidas de esos que se han quedado en el camino y que nunca podrán volver a disfrutar de esta Nuestra Maravillosa Naturaleza ¡que no podemos permitir que sigan destruyendo!
¡Mucho ánimo, Galicia, Asturias y Portugal!

lunes, 9 de octubre de 2017

Por Chandrexa de Queixa: Celeiros, Bozqueimado, Casteligo, Ponte da Previsa, Parafita Y Alrededores

Hace unos días los senderistas del Blog Grupo de Andainas Rías Baixas nos acercamos hasta el ourensano municipio de Chandrexa de Queixa
Iniciamos nuestra caminata en Celeiros, entre casas de piedra y un antiguo horno, que nos trae ecos del pasado reforzados con la presencia de esa escoba en él apoyada.
Vamos ascendiendo paulatinamente y tenemos los primeros contactos visuales con El Embalse de Chandrexa que, como veis, muestra las consecuencias de tan prolongada sequía.
Caminamos por antiguas corredoiras, a veces estrechas y empedradas, en donde los carros al pasar en su diario trajín, fueron esculpiendo sus huellas en un pasado no muy lejano.
Es otoño y los castaños nos mostraban orgullosos su preciado cargamento todavía dentro de los verdes erizos.
Arribamos así a Bozqueimado en donde volvemos a encontrarnos con la escoba de ramitas de retama… ¿Será cosa de brujas?
Pues parece ser que sí, que anduvieron por aquí… Y ya nuestro poeta Valentín Paz Andrade dedicó un poema a “As bruxas de Vozqueimado”. Nosotros, solo seguimos caminando...
Y, sin posicionarnos,  continuamos la marcha adentrándonos en un frondoso bosque.
Aquí vamos encontrándonos con el líquido elemento en forma de pequeños riachuelos, alguno de los cuales tenemos que sortear, fácilmente, eso sí, dado la poco agua que llevan.
La senda nos lleva por entre árboles autóctonos que nos proporcionan una bien acogida sombra en épocas de calor.
Y que nos facilitan el encuentro con los seres misteriosos que por allí habitan.
Inmediatamente después avistamos Casteligo.
Curioseamos y nos acercamos hasta su iglesia desde cuyo campanario se puede ver la desolación de las casas abandonadas, rectoral incluida.
A pocos metros, nos vemos sorprendidos por la silueta de este molino, a quien actualmente solo consuela la presencia de una cantarina cascada.
Es otoño y las flores del falso azafrán ponen una nota rosa-violácea al suelo que pisan los caminantes.
De nuevo, serpenteantes y sombreados senderos componen el telón de fondo de la escena.
Nos volvemos a encontrar con El Regato Casteligo con sus aguas tranquilas pero que nos dan una idea de lo agitadas y bonitas que pueden estar en época de lluvias.
Fijaos qué momento espectacular con puentecillo, musgo, piedras, árboles, río…
¿Y éste con la montaña rocosa, El Monte Pedroso, mirándonos desde su atalaya lejana?
Camina ahora el senderista por pistas amplias y luminosas.
En donde la paz se respira en el ambiente sólo perturbado por el canto de los pájaros.
En donde la naturaleza nos obsequia con los característicos bolos de su pétreo exterior.
En donde se nos ofrece a la vista parte de la maravilla de nuestra Galicia.
Teniendo el horizonte y el azul del cielo como límite.
Tomaos un tiempito una vez llegados a este merendero.
Que invita al reposo de los caminantes.
Ahí se encuentra este precioso pontón, Ponte Da Previsa, sobre las aguas del Casteligo con poza incluida que, en sus días buenos, seguro hace las delicias de los amantes de un chapuzón.
Pero no os demoréis demasiado porque el camino aguarda, vigilados nuevamente por El Monte Pedroso.
Que nos seguirá con su ojo sobre nosotros durante largo rato.
Por estos pagos la naturaleza tiene su taller de escultura para crear obras insospechadas.
Mujer con moño orando con las manos hacia el cielo si la ves por un lado, y si la ves del otro… ¿qué os parece a vosotros?
Hemos cambiado de escenario y se nos ofrece una Galicia distinta.
Pero siempre con la belleza como protagonista.
Y en donde el cielo sigue siendo azul. 
Entrando en Parafita nos recibe esta evocadora imagen religiosa.
Pero nada detiene al caminante que continúa su ritmo una vez más sobre las piedras marcadas del camino.
Aunque veces hay en que la hierba, ahora seca, forma una mullida alfombra a nuestros pies.
De regreso a Celeiros el embalse vuelve estar en nuestro punto de mira.
Desde los más variados puntos, algunos verdaderos balcones sobre él.
Desde donde lo vemos más o menos cercano, con las casitas del lugar como ovejas paciendo en el prado.
Caminando por senderos que nos hacen pensar en un paisaje encantado.
Y que hacen, junto con todo lo que os hemos contado,  que ésta sea una ruta de cuento.
CLICAR AQUÍ Y VER LA RUTA EN WIKILOC
CLICAR AQUÍ Y VER TODAS LAS FOTOS DE LA CAMINATA 

lunes, 2 de octubre de 2017

Cruz da Portela, Molinos Y Sepulcros De Marzán Y Alto Do Torroso

Estos curiosos personajes se nos colaron cierto día en nuestra caminata.
La cual iniciamos y también finalizamos en El Área Recreativa de Cruz da Portela en O Rosal.
El día se presentaba relajado y caminamos a descubrir nuevos intereses. Los erizos de los castaños con su precioso cargamento todavía intacto nos miraban pasar tranquilamente.
Como quien no quiere la cosa, la silueta casi oculta de un molino nos sale al paso alertándonos de la presencia de un compañero con mejor aspecto y muy accesible.
Parecía que el molinero nos iba a abrir la puerta de un momento a otro… Pero, eso… No sucedió…
Continuamos nuestro paseo que nos llevó a otro lugar lleno de magia y de mil y una historia entre sus piedras.
Se trata de La Villa Románico-visigótica de Marzán en donde podéis admirar estos sepulcros labrados en la roca y que datan de los S. IV-V.
A pocos metros encontramos La Ermita de San Vicente que, seguramente, se erigió para cristianizar un santuario pagano dedicado a Mercurio.
Volvimos sobre nuestros pasos. Los molinos continuaban esperando la mano de quien los devolviese al esplendor de su vida activa.
Y allá que nos fuimos con nuestro dinámico andar por senderos y pistas entre bosques de castaños, robles,  pinos y algún que otro alcornoque.
Y nuevamente nuestros ojos curiosos descubren un apartado molino al que accedemos por su largo canal de piedra.
Casi sin darnos cuenta hemos ido ascendiendo y llegamos al punto en donde nos encontramos nada menos que con El Atlántico.
Estamos en El Alto del Torroso a cuya cima vamos acceder.
Pero todavía nos demoramos un ratito contemplando la acción de las saladas aguas.
Desde la cumbre nuestra visión alcanza hasta el mítico Monte Tecla.
Pena que justo en el momento en que nos encontrábamos allí, una espesa nieblina surgió del mar y comenzó a cubrir tan bonita estampa.
Aún así se vislumbraba un bonito panorama con La Guardia allá abajo por un lado y el Río Miño y las tierras por él bañadas, cerca de su desembocadura, por el otro.
Si llegáis hasta allí prestad atención a las rocas. Algunas están horadadas por la acción de los elementos. Incluso hay una que alberga una especie de altar a la Virgen de Fátima.
A ver si descubrís sus misteriosos habitantes como éste que, erguido sobre el océano, se erige en guardián del lugar.
Iniciamos el descenso del Torroso por el lado contrario al que subimos y vamos cerrando el círculo de nuestra caminata. Nuevamente los pinos alfombran con sus hojas picudas el suelo por donde pisamos.
A nuestra izquierda el vaivén de las olas continúa incesante. Con el rabillo del ojo espiamos la situación del Tecla y comprobamos que continúa envuelto en algodones.
Lo que no podéis perder es el encuentro con nuestros pétreos amigos.
Son una serie de esculturas, allí colocadas mirando al mar y que sin duda animan el alma del senderista.
Ni que decir tiene que las vistas desde allí, un balcón sobre el mar, son espectaculares.
Al igual que muchas de las que se nos ofrecen en gran parte de nuestro recorrido.
En el cual incluimos la visita a este mirador.
Desde donde seguimos contemplando la azul inmensidad del mar fundiéndose con el cielo altivo.
De nuevo en el área recreativa nos llaman la atención las rústicas piedras de sus mesas, casi prehistóricas.
Explorando un poco nos encontramos con la cruz que da nombre al lugar.
Y que se encuentra en un lugar privilegiado, una auténtica atalaya sobre El Atlántico.
En fin… Una ruta que contiene ésto que aquí ves y mucho más que sentirás al acercarte y caminar por allí.
CLICAR AQUÍ Y VER LA RUTA EN WIKILOC
CLICAR AQUÍ Y VER TODAS LAS FOTOS DE LA CAMINATA